Una reciente resolución del Tribunal Supremo recuerda que las aseguradoras tienen la obligación de actuar con diligencia tras un accidente de tráfico. Cuando retrasan el pago de una indemnización sin una causa justificada, pueden ser condenadas a pagar intereses adicionales que incrementan la cantidad final que debe recibir la víctima.
EL CASO
El asunto analizado por el tribunal partía de un accidente de tráfico con resultado de lesiones.
Tras presentar la reclamación correspondiente, el perjudicado solicitó a la aseguradora del vehículo responsable el pago de la indemnización que consideraba adecuada. Sin embargo, la compañía no realizó una oferta motivada ni abonó cantidad alguna dentro de un plazo razonable.
Ante esta situación, la víctima decidió acudir a los tribunales para reclamar tanto la indemnización como los intereses derivados del retraso.
QUÉ DICE EL TRIBUNAL SUPREMO
El Tribunal Supremo recuerda que las aseguradoras tienen la obligación de investigar el siniestro y formular una oferta motivada en un plazo determinado desde que reciben la reclamación del perjudicado.
Cuando la compañía:
- retrasa el pago de la indemnización, o
- no justifica adecuadamente su negativa a pagar,
se considera que existe retraso injustificado.
En estos casos, el tribunal puede aplicar los intereses previstos en el artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro, que tienen como objetivo evitar que las aseguradoras dilaten el pago de las indemnizaciones.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTA SENTENCIA?
En la práctica, muchas reclamaciones se prolongan durante meses o incluso años debido a retrasos por parte de las aseguradoras.
Esta sentencia recuerda que las compañías no pueden retrasar indefinidamente el pago de una indemnización, y que hacerlo puede tener consecuencias económicas importantes.
Los intereses por mora pueden incrementar significativamente la cantidad final que debe abonar la aseguradora.
¿QUÉ IMPLICA PARA LAS VÍCTIMAS?
Si la aseguradora no responde a la reclamación o retrasa injustificadamente el pago de la indemnización, el perjudicado no solo puede reclamar la cantidad correspondiente por los daños sufridos, sino también los intereses derivados del retraso.
Esto supone un mecanismo de protección frente a conductas dilatorias por parte de las compañías de seguros.
✔️ CONCLUSIÓN
Esta sentencia refuerza la obligación de las aseguradoras de actuar con rapidez y diligencia tras un accidente de tráfico. Retrasar injustificadamente el pago de una indemnización no solo perjudica a la víctima, sino que puede generar la obligación de abonar intereses adicionales.

